En todo el mundo, alrededor del 90 % de los homicidios con armas de fuego son cometidos por hombres, y los hombres también representan la gran mayoría de las víctimas. Las tasas más elevadas de homicidios se registran en América yel Caribe, y en el sur de África, principalmente encentros urbanos. Los «Hombres matando a hombres» afectan desproporcionadamente a los jóvenes del Sur Global que viven en circunstancias económicas precarias, siendo la demografía constante de la violencia armada letal durante décadas.
Si los hombres están en el centro de la epidemia mundial de violencia armada, el vínculo con su género es claro. El informe explica que, cuando los jóvenes frustrados en contextos de marginación socioeconómica persistente obtienen acceso facil a armas pequeñas y municiones, se crea un riesgo significativo de epidemias de violencia letal. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué trabajo se está llevando a cabo mediante un enfoque de masculinidades para prevenir la violencia armada de los hombres? La respuesta, en pocas palabras, es ninguno. Sin embargo, los esfuerzos para reducir la violencia armada que no tienen en cuenta las masculinidades solo tienen un efecto limitado.
El informe sugiere que es necesario generar un mayor debate sobre esta cuestión y que las Naciones Unidas pueden liderar los avances mediante el desarrollo de iniciativas en colaboración con Estados miembros, el mundo académico y la sociedad civil. Sin embargo, para lograr este objetivo, son vitales una mayor visibilizacion del tema, el apoyo político y la financiación.
